En solo un día, cuatro municipios del oriente del país amanecieron con sus actividades aéreas paralizadas; todas por la misma razón: la humareda que emerge de los incendios forestales.
Apenas cuando empezaba la jornada de este viernes, Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol) informó de la suspensión de «autorización de despegues y aterrizajes»; por la baja visibilidad en el aeropuerto de Rurrenabaque, Beni. La humareda perjudicó las actividades e hizo que no se cumpla los parámetros de seguridad.
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En simultáneo, salió el mismo instructivo para los aeropuertos de Riberalta y Guayaramerín. «Las operaciones se reanudarán en cuanto las condiciones de visibilidad» sean las adecuadas.
Cuatro horas después, a las 10.00 de este viernes, Naabol emitía similar comunicado; esta vez para las actividades aéreas del aeropuerto de Cobija, Pando, «por restricción de visibilidad».
«Cabe señalar que por normativas y reglamentaciones, las condiciones mínimas de visibilidad requeridas para todas las operaciones de vuelo tanto el despegue como en el aterrizaje de las aeronaves debe ser 2.000 metros», aclaró Naabol.
En todos los casos, la visibilidad era menor a ese parámetro debido al humo, que emerge de los incendios forestales que afectan a varios puntos del oriente boliviano.







