D ios es uno y tres al mismo tiempo: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las representaciones de ese Dios tripartito (cuadro 2) tienen algo de inquietante. Esa inquietud seguramente sintió la Iglesia cuando decidió que estaban contra la doctrina y por ello las prohibió. Uno de sus argumentos decía que los tres rostros de Jesús, lejos de permitir comprender el misterio de la Santísima Trinidad, podrían llevar a los hombres a la confusión.
(Esa confusión nunca alcanzó a los pájaros, criaturas que desde siempre supieron sin mayor complicación que Dios es uno y trino).
Así, la imagen de tres rostros del Señor del Gran Poder de La Paz, en los años 30, sufrió una transformación: fue repintada para que las tres caras de Jesús sean una sola (cuadros 5 y 6).
Los artistas, sin embargo, no olvidaron la Trinidad del Señor del Gran Poder, y así lo representaron, como puede verse en esta galería.






