En Nébula, la perfección técnica característica del pincel de Rosmery Mamani abre una grieta para una búsqueda de humanidad, con temáticas más íntimas y fondos menos elaborados e incluso partes inacabadas, comenta Daniela Espinoza, socia de la galería Altamira (José María Zalles 834, bloque M 4, San Miguel).
La exposición cuenta con 23 cuadros que fueron realizados exclusivamente para esta muestra, que forma parte de la celebración del segundo aniversario del espacio de difusión artística.
La nueva propuesta de la artista—que podrá verse hasta el 27 de junio— también está marcada por la innovación temática. “Rosmery buscó retarse y buscar elementos a los que no está acostumbrada pintar, como las montañas”.






