La pandemia sorprendió a todos: a la artista visual Magenta Murillo la agarró con una muestra que debía abrirse el jueves 7 de mayo en el hotel Los Tajibos de Santa Cruz y que después llevaría a Israel.
“Con este cambio en el mundo todo se frustró, aunque no paré de producir. Decidí mudar mi estudio a mi casa y seguí trabajando allí, en mi trinchera, aunque reduciendo algunos formatos con los que habitualmente trabajo. Como siempre, llegué a producir bastante obra”, explica.
Esta muestra, que Murillo comparte en esta página y a través de su perfil de Facebook, bebe de su mundo interior. “No se cómo se organiza ni cómo existe, pero de alguna manera me habita y lo logro exteriorizar. Una pieza no tiene nada que ver con la otra, pero cuando las veo juntas, sin duda alguna pertenecen a un mismo mundo”.
Las piezas se hicieron sobre papel de algodón con tintas naturales, pigmentos, polvo de oro, grafos, acrílicos, café o vino. Sus formatos varían de 40 a 130 cm. Disfrútenlas.






