Semana de fiesta para La Paz, ciudad fundada, además, con vocación conciliadora. «Los discordes en concordia, en paz y amor se juntaron y pueblo de paz fundaron, para perpetua memoria», reza su lema. Sin embargo, esta celebración, recordando los 201 años de la Gesta Libertaria de Julio, es la excusa para combates muy alejados de los motivos cívicos: la lucha de poderes y el protagonismo.
«Que yo sepa, y los paceños saben, el 16 de julio es una fiesta libertaria; es aniversario departamental y es responsabilidad del Gobernador del departamento realizar la fiesta», expuso el presidente Evo Morales. Un decreto supremo lo avala, así como manda la coordinación con los gobiernos municipales.
El alcalde de La Paz, Luis Revilla, sostuvo que se llegaron a acuerdos con el gobernador César Cocarico el 5 de julio, cuando afloraron las primeras diferencias en el tema. Sin embargo, Cocarico apareció con su propia agenda «oficial» de festejos, por lo que Revilla advirtió que si se desea hacer algún acto en la Casa de Murillo, deberá pedirse permiso.
A estas alturas queda claro que los menos importantes resultan La Paz y los paceños. Valen más las demostraciones de poder, los egos y las pulsetas egoístas que los hechos heroicos que celebramos en esta ocasión. ¿Será que alguna autoridad, al fin, reflexionará en nuestro lema?






