Los representantes de la Conferencia Episcopal de Bolivia han dado al país un mensaje en ocasión de celebrarse el aniversario patrio. Cuanto han dicho los obispos en La Paz, viniendo de una institución que merece la credibilidad de miles de bolivianos, debe ser tomado en cuenta, escuchado, reflexionado.
Lo peor que podrían hacer los ciudadanos, sobre todo los gobernantes, es ponerse a la defensiva y desestimar el llamado católico a remirar lo que se está haciendo: críticamente, objetivamente, con honestidad, que tal cosa es de seres conscientes de que no todo lo que uno realiza, aun con la mejor buena voluntad, es perfecto.
¿En qué invitan a pensar los obispos? Pues en que la corrupción, que en tiempos en que se habla de cambio y de revolución moral basada en valores tradiciones de los pueblos originarios debiera reducirse, parece seguir igual que siempre. Que el narcotráfico amenaza seriamente la paz del país. Que la justicia corre el peligro de supeditarse a intereses políticos. Y, lo muy preocupante: que el disenso, el pensar distinto, se está convirtiendo en algo prohibitivo.
Cuanto observan los obispos es muy serio. No se trata de aceptar porque sí esa mirada, sino de detenerse a considerar esa mirada, que nada hay mejor para saber cómo va uno que aceptar que alguien nos ponga un espejo en frente.






