Cinco bodegas tarijeñas, cada una de las cuales ha cimentado un innegable prestigio, han decidido dar un nuevo paso que muestra la madurez e inteligencia de sus representantes: se unen para afianzar la marca del vino boliviano de altura.
Aranjuez, Kohlberg, Casa Grande, Campos de Solana y Concepción lideran la iniciativa que, si bien en un primer momento tuvo como motivación luchar juntos contra el contrabando de bebidas, hoy muestra sus perspectivas en el tema ventas y exportaciones. Y hay más: el turismo. Se prevé, con estas acciones, que no sólo las empresas generarán ganancias, sino que éstas se compartirán con los pobladores de la zona de los viñedos de Tarija. Ya es una realidad que una cantidad apreciable de visitantes es atraída al valle de los viñedos; cabe esperar más con la estrategia de las bodegas que se muestra múltiple y atractiva.
Cada empresa tiene, además de sus uvas, vinos y singanis, elementos propios que poner al servicio de todos. Casa Grande ofrece el spa du vin, un servicio cosmético y de salud; Concepción dispone de una finca para turistas; campos de Solana propone el maridaje y por tanto gastronomía; Aranjuez, su experiencia en concursos y ferias del mundo y Kohlberg está empeñada en mejorar su infraestructura. Un ejemplo de unidad para todo el país, sin duda.






