Una futura producción boliviana de fertilizantes derivada del gas, aun adoptando esas economías de escala, tiene pocas probabilidades de éxito en el mercado internacional, porque a los costos se le debe añadir por lo menos $us 100/t, por el transporte hasta llegar a un puerto de exportación. Ese costo adicional saca del mercado a los fertilizantes nacionales, salvo que abastezcan un mercado que para internar el producto desde su costa hasta su zona de consumo deba gastar también más o menos ese monto. Ése es el caso del mercado brasileño para los fertilizantes.
Siendo Brasil el más grande importador de urea en el mundo, la situación parece ideal para la industrialización de nuestro gas, porque el consumo nacional no alcanza a la décima parte de una planta competitiva. Pero no es así. Petrobras tiene planeado instalar una planta cerca de la frontera, la que utilizará nuestro gas como materia prima para el 2014, con lo que abastecerá todo ese mercado.
Los embajadores del Brasil, el saliente y el entrante, indican que no existe la intención de sacar del mercado la producción boliviana al utilizar fertilizantes producidos en el Brasil con gas boliviano, y que empresas brasileñas están esperando una respuesta del Gobierno boliviano para lograr acuerdos de producción.
Debemos salvar la futura producción de fertilizantes. El planteamiento de uno de los expertos en el tema, el ingeniero boliviano Carlos Miranda, publicado en la prensa local, es creativo, soluciona esta situación y promueve una real integración.
Es una propuesta que debe ser trabajada rápidamente. En síntesis, se trata de celebrar una alianza estratégica con Brasil para proveer gas boliviano para fertilizantes al precio especial que nuestra ley manda (menos de la mitad del precio de exportación). Con ese precio, las plantas brasileñas que consuman ese gas rebajado le darían una participación accionaria en esas plantas a nuestra Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH).
Ademas, la alianza instalaría una o más plantas binacionales en Bolivia, donde la producción gozaría de ventajas adicionales, como ser rebajas de aranceles de importación, rebaja de impuestos a utilidades, precios especiales de transporte, etc., etc., que harían que los costos de producción sean más bajos que en el Brasil. Una alianza que beneficiaría a ambos países.






