Ni bien se ha superado, al menos momentáneamente, el conflicto por la carne de pollo, se activa otro por el tema del azúcar. Los vendedores de los productos son, en ambos casos, los que se han puesto en alerta y, acto seguido, han entrado en paro para perjuicio de los consumidores.
La preocupación tiene que ver, han dicho los comerciantes de carne de pollo, con el precio que va subiendo, lo que se ha explicado, desde el punto de vista de las avícolas, por la falta de maíz con que alimentar a las aves. En cuanto al azúcar, lo que se denuncia es el desabastecimiento y el subsecuente encarecimiento.
En todo caso, lo que sucede habla de falta de previsión de parte de las autoridades responsables de asegurarse de que el mercado esté debidamente abastecido. Ocurre que los problemas descritos no son nuevos, más bien sus causas no lo son. Se han venido repitiendo y, por lo que se ve, sin remedios eficaces.
El caso del azúcar es muy obvio. Una y otra vez se ha apuntado contra el contrabando del producto: hacia Perú, en particular, pero también a Chile, Argentina y Brasil, según ha denunciado Vitaliano Mamani, representante de los ingenios y dirigente fabril. Seguramente las autoridades correrán a la frontera y harán aspavientos. Hasta la próxima vez que la crisis estalle.






