Sólo queda reconocer cuán inmerecido es el presente para los potosinos. Les despojaron de sus riquezas y nadie supo recompensarlos como correspondía, ni siquiera con el paso del tiempo cuando ya todo el mundo había tomado conciencia de esta injusticia del tamaño del Cerro Rico.
Europa se sirvió de los recursos naturales de Potosí, sin empachos. En tanto que Bolivia encuentra allí un decisivo referente histórico de la época de la colonia y, habiendo sido aquel departamento el puntal económico de la república, aun hoy se vale de sus dotes para mantenerse en pie. ¡Qué hubiese sido de nuestro país, con escaso desarrollo, sin la generosidad de la tierra potosina!
Fuente de riquezas, ¡cuánto han aportado a los bolivianos sus yacimientos mineros, las aguas del Silala… y cuánto se espera que llegue por el litio! ¿Cuántos pulmones más se agotarán, por el país, en las entrañas del Cerro Rico? Sí, el Sumaj Orko, el del escudo nacional, el que abasteció de plata a continentes y por eso, entre otras cosas, está en riesgo de desaparecer.
El potosino no olvida; reclama y con justa razón. A mediados de año, tras una masiva huelga de hambre que se prolongó por 19 días, los cívicos sellaron un acuerdo con el Gobierno, pero siguen molestos. Aprovechando la atención nacional en su efemérides, retoman la lucha y el festejo de la bicentenaria liberación del yugo español se anuncia deslucido, no sólo por la contrariedad que provocan las demandas cívicas sino también por la confirmación de que el presidente Morales, quien por su investidura debería estar sí o sí, no participará de los actos oficiales.
El Gobierno lleva adelante obras, especialmente de vertebración caminera, muy importantes para aquel departamento: las carreteras a Tarija, a Villazón y a Uyuni, además de la Diagonal Jaime Mendoza. Según el Ministro de Obras Públicas, esto, junto con el aeropuerto internacional de Uyuni, cambiará la vida de los potosinos. Ojalá.
La paradoja de que ésta sea, en la actualidad, una de las regiones más pobres del país, debe terminar. Resulta inconcebible que los potosinos no se beneficien de mejor forma por la extracción de los recursos naturales contenidos en su propio suelo. Y preocupa la postergación del municipio capital, sin continuidad de gestión desde la salida de Joaquino. El Gobierno debe redoblar sus esfuerzos para hacer justicia con este pueblo solidario que merece mejor suerte.






