Hace cuatro años, los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Chile, Michelle Bachelet, daban paso a una agenda que abrió la esperanza a la solución del problema que se arrastra desde hace más de 100 años: el mar. Desde el 2006, cada año se realizan dos reuniones de comisiones técnicas para analizar, revisar y avanzar en esa agenda bilateral, que recogió 13 puntos de interés común.
En este tiempo, que para la diplomacia seguramente es corto, se experimentó —no se puede negar— niveles de acercamiento singulares, como visitas recíprocas de generales militares. Los temas como comercio, puertos, entre otros, experimentaron avances, en contraposición a otros.
El tema mar está estancado. A lo largo de las sucesivas reuniones se expresó el buen momento de las relaciones bilaterales y la necesidad de seguir trabajando en la confianza mutua para resolver los temas complejos de la agenda, pero más allá de estos buenos deseos y muestras de amistad no hay nada, por lo menos por lo que se informa.
En 1879, las fuerzas militares chilenas invadieron suelo boliviano y hasta hoy permanecen ahí. En los ejercicios de solución de este conflicto, se perfiló la posibilidad de que Bolivia consolide una salida a través de un corredor al norte de Arica.
Los ex dictadores Hugo Banzer y Augusto Pinochet plantearon esa posible salida, de la que hoy hablan algunos sectores chilenos. Otra alternativa implicaría dividir a Chile.
De viabilizarse esta vía, Perú debe fijar una posición a favor o en contra porque toca sus ex territorios. El tratado de 1929, entre Chile y Perú, refiere que Lima debe ser consultado en caso de que Santiago ceda a un tercer país parte de sus ex territorios. Esta situación se grafica, cuando se dice: Chile tiene el candado y Perú la llave hacia el mar (por Arica).
En alusión a este candado, el presidente de Perú, Alan García, en reiteradas ocasiones aseguró que no serán un obstáculo en un eventual acuerdo entre los gobiernos de La Paz y Santiago.
Bolivia, a lo largo de la historia, ha demostrado una paciencia incomparable en este tema, pero creo que ha llegado la hora de saldar esta cuenta pendiente con la historia.
El propio canciller David Choquehuanca afirmó que «deberíamos recibir propuestas concretas, útiles y factibles» antes de fin de año, sobre el tema mar. La posición surgió poco después de que se informara que Chile suspendió la reunión de las comisiones técnicas —fijadas para noviembre—, porque no tenía propuestas en torno a la salida al Pacífico.
La diplomacia, por sí sola, no resolverá nada si no hay una voluntad política expresa. Las señales, se sostiene, son importantes en política; ¡esperamos una señal!
Carlos Corz,
es periodista.






