En dos semanas, solamente en la ciudad de La Paz, se registraron seis accidentes automovilísticos por la misma causa: fallas en los frenos. Como sucede en este tipo de eventos, víctimas fatales (5) y heridos (50), algunos de gravedad, son los resultados. A principios de año, una pareja y su bebé en gestación perdieron la vida luego de que un bus chocara contra un muro del mercado Bolívar, en Tembladerani. El dolor de sus allegados no terminaba de disiparse, cuando nuevos casos volvieron a enlutar a más familias paceñas; el último se presentó en los Yungas, con un saldo de 31 heridos.
Es de lamentar, y mucho, que el desconsuelo de los familiares y el sufrimiento de los heridos, que ahora empiezan a vivir un calvario con las curaciones, dolores y gastos médicos interminables, pudieron evitarse con medidas sencillas de seguridad. No se trata de casos fortuitos, sino de accidentes (de una interminable lista que sigue en aumento) provocados por negligencia.
Negligencia de los choferes que no terminan de entender como una inversión el mantenimiento periódico de sus vehículos; negligencia de las autoridades de Tránsito cuya inspección técnica no pasa de ser un mero trámite para recaudar recursos; y negligencia de todos los ciudadanos que seguimos utilizando un transporte de pésima calidad sin exigir mejoras en el servicio.






