La medicina es una de las carreras mejor pagadas en el mundo, especialmente en países industrializados. Y es que cuando se trata de enfermedades o accidentes, las personas no escatiman recursos con tal de recuperar la salud; máxime particularmente cierta cuando se trata de un familiar cercano. Conscientes de este buen negocio, muchos jóvenes estudian medicina con la mirada puesta en los ingresos. En el peor de los casos, profesionales sin vocación ejercen el oficio de manera mediocre, poniendo en riesgo la salud de los pacientes. El exceso de profesionales constituye otra de las consecuencias. Para evitar estos percances, países como EEUU implementan restricciones rigurosas como el estudio previo de otra carrera.
Aparentemente, en Bolivia también se buscará cernir el estudio de la medicina. La futura Ley del Sistema Único de Salud prevé la graduación de un médico general luego de nueve años; y un especialista, entre 13 y 15 años; y es que los estudiantes de pregrado tendrán que servir obligatoriamente tres años en el área rural, y uno más después de la especialidad. Esta medida tendrá la virtud de poner en crisis la elección de aquellos que no estén seguros de seguir el camino de Hipócrates, y de mejorar la atención en el campo. Cabe esperar que no afecte la competitividad de nuestros profesionales.






