Si bien hubo críticas por la brevedad del concierto y por la llegada de sólo uno de los músicos originales de la mítica banda The Doors, lo cierto es que el espectáculo ofrecido el miércoles último en el Teatro al Aire Libre de La Paz ha confirmado una vez más que el nombre del país ya figura en las agendas de los músicos de fama mundial.
El entusiasmo del público, compuesto por hasta tres generaciones de rockeros que vibraron con la música del grupo fundado en 1965 y hoy liderado por el tecladista Ray Manzarek, sumado a un escenario digno de un espectáculo de ese nivel, son indicadores de la buena salud del negocio de los conciertos internacionales en Bolivia.
Por otra parte, fueron miles las y los paceños que esa noche vieron cumplido su sueño de escuchar en directo las canciones que marcaron una parte significativa de la historia del rock, y en no pocos casos de su biografía personal. El parecido físico del actual vocalista de la banda con el desaparecido Jim Morrison aumentó la emoción de quienes aprendieron a amar esa música escuchando discos de vinilo y cintas de cassette, mucho antes de los CD y la cultura de los videoclips.
Hay razones para la satisfacción, pues como éste, o el de la colombiana Shakira, que tendrá lugar en Santa Cruz, los grandes conciertos ya son parte de la oferta cultural del país.






