Hoy sábado, se vivirá una nueva edición de la Hora del planeta. La consigna, adoptada en 125 países, consiste en renunciar al uso de energía eléctrica durante una hora: desde las 20.00 hasta las 21.00. En La Paz, adicionalmente se ha convocado a una marcha de teas ecológicas. Se trata de dos actos simbólicos con muy buenas consecuencias. Por un lado, este apagón sirve para comprender que el uso de energía está relacionado con el calentamiento global, pues, cada vez que se prende una bombilla o se utiliza algún aparato eléctrico se emite gases de efecto invernadero; pero también para darnos cuenta de que todos podemos contribuir al cuidado del medio ambiente con pequeñas acciones; y esta segunda consecuencia es, sin duda, la más importante.
Ahora bien, más del 70% del total de las emisiones que genera el país se debe a la destrucción de nuestros bosques, principalmente para la producción de soya. Por eso, antes que apagar focos, se debería replantear el actual modelo de desarrollo agrario, cuya contribución a la economía es muy baja.
En efecto, además de gozar de muchas subvenciones, la mayor parte de la producción de soya se exporta, contribuyendo a la seguridad alimentaria de otros países, pero no a la nuestra.






