Esta semana, se realizó en la población de Ixiamas (norte de La Paz) el III Foro Amazónico, que reunió a representantes de alrededor de 400 organizaciones productivas, sociales, municipales, indígenas y ONG con trabajo en la Amazonía boliviana. En el evento, se discutió y aprobó un Plan de Desarrollo para la región, cuyos objetivos, además de la transformación productiva y económica, implican afirmar la seguridad y la soberanía en el históricamente olvidado norte boliviano.
Organizado por la Agencia para el Desarrollo de las Macrorregiones y Zonas Fronterizas (Ademaf), en coordinación con las gobernaciones de La Paz y Pando, el evento es una muestra más de una nueva actitud de parte del Estado hacia la Amazonía, que pese a haber sido históricamente descuidada representa la mayor parte del territorio nacional y concentra riquezas naturales que no han sido valoradas ni cuantificadas.
Hay que celebrar, pues, que las organizaciones sociales y las autoridades del Estado tengan este tipo de eventos de reunión, discusión y planificación, pues, a estas alturas, ya no es admisible el discurso que señala al norte boliviano como «el futuro del país», cuando el presente exige no solo el aprovechamiento de sus ingentes recursos, sino, sobre todo, la atención prioritaria a su población.






