Son muchos y variados los beneficios de tener a un perro como mascota. Su fidelidad y nobleza los convierte en inmejorables compañeros y excelentes cuidadores; a cambio, sólo piden un plato de comida, resguardo y un poco de cariño. No obstante, son muchos los hombres y mujeres que buscan gozar de tales privilegios, pero sin asumir las responsabilidades que éstos envuelven.
Tanto en la urbe alteña como en La Paz, cientos de personas se agencian perros para el cuidado de sus hogares y negocios, pero, a tiempo de alimentarlos o cobijarlos, prefieren dejarlos a su suerte. Y como la fidelidad de estos animales los vuelve completamente dependientes de sus dueños, siguen cumpliendo su «trabajo», a pesar de no recibir ningún pago. Otros, se dejan seducir por la ternura de los cachorros, pero cuando éstos crecen, sencillamente los abandonan.
Sólo en El Alto se calcula que existen al menos 250 mil canes y en La Paz, 150 mil, y un gran porcentaje deambula por las calles en busca de comida y agua, pasando frío, hambre, accidentes, contrayendo y a la vez diseminando enfermedades (como la triquinosis, sarna, hongos, pulgas, rabia, y una serie de infecciones parasitarias); una situación de mucho riesgo para la salubridad de la población, y muy penosa para los propios perros.
En El Alto, ni siquiera existe una perrera municipal, y en La Paz, Zoonosis, con muy pocos recursos y personal (seis personas y un vehículo para el rescate de los animales), se encarga de controlar la expansión de enfermedades, pero también de lidiar con el problema de los perros callejeros y agresivos. Y su labor, naturalmente, resulta insuficiente por la falta de recursos. Zoonosis, por su importancia, debería ser una dirección y no simplemente un apéndice de la Dirección de Salud.
Y es que la solución no pasa por capturar y eliminar a más animales, hacen falta campañas de control y esterilización que no dañen la salud de la población ni maltraten a los animales. También se necesitan políticas orientadas a erradicar la causa, es decir, el comportamiento irresponsable de las personas. En dos ocasiones, Susana del Carpio, directora de Animales SOS, propuso el establecimiento de impuestos municipales a la tenencia de animales, el registro de las mascotas por medio de tatuajes y multas para aquellos que los dejen en las calles. Proyectos que han caído en saco roto u oídos sordos por los réditos políticos contraproducentes que podrían reportar, piensa Susana.






