Hay fiesta en España. El sábado, el Barcelona se coronó tetracampeón de la Copa de Europa, nada menos que frente al líder del fútbol inglés, el Manchester United, y en el estadio londinense de Wembley, un santuario para el fútbol europeo; donde justamente el equipo azulgrana empezó su racha de campeón, allá en 1992, cuando obtuvo su primera corona. Con este resultado, iguala al Ajax y al Bayern Múnich en el recuento de campeones; por delante de ellos están sólo el Real Madrid, con nueve campeonatos; el Milan, con siete, y el Liverpool, con cinco.
Luego de una excelente campaña, el Barça vuelve a demostrar que es actualmente el mejor equipo del mundo, y que Messi es el jugador más determinante del planeta. La Pulga se reinventa con cada jugada y en cada partido, la calidad de su carácter se refleja en la cancha; no hay jugada demasiado difícil para su zurda, ni oponente demasiado grande para sus quiebres. En América Latina, para muchos, la corona del Barcelona se siente como propia. Y es que Hispanoamérica no sólo comparte infinidad de tradiciones y la misma lengua, que eso ya es mucho si se piensa que la cosmovisión de una sociedad se halla determinada por su idioma, sino también amores, y el Barça es uno de ellos.






