En efecto, en los últimos meses, tanto por la experiencia de los años anteriores, cuando algunos alimentos de la canasta familiar desaparecieron del mercado o se encarecieron debido a su escasez, como por la certeza de que Bolivia aún no ha desarrollado completamente todo su potencial como productor agropecuario, el Gobierno viene promoviendo diferentes medidas orientadas a favorecer la producción de comida. Algunas de esas iniciativas son tan urgentes como incuestionables, entre ellas el programa «Mi agua», destinado a promover la construcción de sistemas de riego en todos los municipios. Otras son, cuando menos, discutibles, como una anunciada legalización de los cultivos transgénicos. Al respecto, ayer, en este mismo espacio se llamó la atención sobre los peligros de este tipo de siembra.
Finalmente, también están los varios proyectos de fomento a los productores, desde la política de comprar algunos granos a precios iguales o superiores a los del mercado, hasta el desembolso de importantes cantidades de dinero para la compra de semillas o para la adquisición de maquinaria agrícola.
El más reciente ejemplo ha sido la firma, el miércoles último, de un convenio entre el Gobierno y la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) en el que se acuerda impulsar proyectos de seguridad alimentaria en 13 municipios del oriente boliviano, con una inversión de $us 30 millones, de los cuales el 70% provendrá del Gobierno central y el resto de la contraparte de los propios municipios y las gobernaciones. Asimismo, la Ministra de Desarrollo Rural y Tierras aseguró que el fortalecimiento de la Empresa de Apoyo a la Producción Alimentaria (Emapa) y de otras empresas estatales, promovidas por el proyecto de Ley de Revolución Productiva, para garantizar la seguridad y soberanía alimentaria, arrancará el próximo año.
Y el Primer Mandatario, por su parte, anunció que el país propondrá a la Organización de Estados Americanos, cuya próxima asamblea se celebrará el 2012 en Cochabamba, que el tema central sea el de la seguridad alimentaria con soberanía, asunto que preocupa a todos los países de la región, incluso si sus mandatarios son contrarios al sentir mayoritario.
Hay, pues, una situación que se anuncia crítica no solo en el país sino en todo el orbe. Por ello, es destacable que las autoridades hayan tomado la decisión de asegurar el alimento de mañana a través de una importante inversión hoy. Ojalá dé frutos.






