Hace diez días, en ocasión de recordarse el 30 aniversario del descubrimiento del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida), el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas lanzó el reto de erradicar este mal en un plazo de 10 años; para el efecto, pidió a los líderes de las naciones «ser osados». En efecto, según datos de la ONU, cada día 7.000 personas se infectan con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), lo que incrementa constantemente la cifra de 34 millones de personas que tienen actualmente el mal.
En su discurso ante la Asamblea General, Ban Ki-moon afirmó que uno de los primeros objetivos es permitir el acceso al tratamiento con retrovirales a todos los enfermos e insistió en la necesidad de aplicar las nuevas tecnologías a las campañas de comunicación para llegar al mundo entero, pues, está demostrado que el principal factor de riesgo es la falta de información adecuada y, sobre todo, oportuna. En lo que respecta a los tratamientos, ha sido fuerte el énfasis puesto en la obligación de los Estados de brindar a las personas infectadas el acceso a los medicamentos necesarios, tarea en la que Bolivia se precia de haber dado importantes pasos. Hay, pues, un reto que bien mirado no debiera ser imposible. Lo que se necesita es, ante todo, voluntad política.






