En efecto, desde el 2009, antes de convertirse en candidato a la presidencia y luego de ser revocado del cargo de prefecto mediante referéndum, Reyes Villa comenzó a ser imputado por diversos delitos supuestamente cometidos en el desempeño de sus funciones como alcalde de Cercado entre 1993 y 2000, y como prefecto de Cochabamba entre 2006 y 2008. Su postura, idéntica a la de otros líderes de oposición que son procesados por supuestas irregularidades cometidas en ejercicio de cargos públicos, fue declararse perseguido político, conveniente sambenito para evitar siquiera momentáneamente el acoso de la justicia.
Hasta donde se sabe, hay 14 procesos penales en etapa de investigación o con imputación formal que pesan contra el excandidato a la presidencia y varios de sus colaboradores. Según información divulgada por la Gobernación de Cochabamba, contra Reyes Villa pesan cargos de falsedad material e ideológica y uso de instrumento falsificado, uso indebido de influencias, incumplimiento de deberes y conducta antieconómica, malversación, incumplimiento de contratos, contratos lesivos al Estado, y resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes.
Sin duda, hasta ahora todas son acusaciones sin sentencia, lo que significa que el acusado tiene a su disposición los conductos para demostrar su inocencia, sin embargo, he aquí que su decisión de huir (literalmente, pues cruzó la frontera de modo ilegal) sólo abona a la sospecha, y su solicitud de asilo político en EEUU, imitando al exgobernador de Tarija que hoy es refugiado en Paraguay, apunta en el mismo sentido.
Por su parte, y demostrando su preocupación, los adherentes de Reyes Villa en la Asamblea Legislativa Plurinacional han insistido en la hipótesis de la persecución política contra su líder, y hasta han sugerido que la Interpol estaría sirviendo al Gobierno boliviano, cosa poco probable considerando la dimensión internacional de esta institución. Asimismo, el juez señalado por la Interpol como responsable del pedido de captura ha intentado negar su participación en el trámite señalando que él sólo expidió orden de captura nacional y que lo hizo hace más de un año.
Con todo, y mientras no haya un pedido oficial de deportación o extradición, la suerte de Reyes Villa depende de EEUU, considerando que son las instituciones de ese país las que aprobarán o rechazarán el pedido de refugio. Eso sí, de esta respuesta dependerá el futuro inmediato de las relaciones entre Bolivia y el país del norte.






