En un suceso histórico, el diario británico News of the World salió a las calles hoy por última vez en sus 168 años de historia. El periódico sensacionalista, perteneciente al magnate de los medios Rupert Murdoch, ha caído víctima de sus excesos y malas prácticas periodísticas.
En efecto, el cierre del rotativo que hasta ahora imprimía cada domingo más de dos y medio millones de ejemplares, no está motivado por la reducción del mercado de lectores de periódicos impresos, mal que afecta a muchos otros diarios del mundo, sino porque en su intento de retener a sus lectores incurrió sistemáticamente y desde hace varios años en actividades como la escucha de conversaciones telefónicas y otras formas ilegales de seguimiento. Además de invadir la intimidad de las personas, en algunos casos incluso alteró y destruyó evidencia que hubiese servido a las autoridades para resolver crímenes. He aquí la más deplorable muestra de cuán bajo puede caer el oficio cuando los periodistas pierden de vista que su verdadero objetivo es ofrecer una interpretación noticiosa de la realidad antes que generar lucro desmedido y a cualquier costo. Ciertamente, casos como éste son excepcionales; empero, el renunciamiento de algunos periodistas a los más elementales límites éticos no es exclusivo del equipo de ese diario.






