Brasil y el plantel anfitrión de Argentina, los dos equipos favoritos para coronarse en la última versión del más antiguo torneo internacional de fútbol, la Copa América, han quedado al margen del campeonato y en la segunda ronda; dos de los planteles tradicionalmente rezagados, Venezuela y Perú, se perfilan como grandes favoritos. A estas «anomalías» se añaden otras, como que Paraguay se haya metido en semifinales sin ganar un solo partido durante los minutos reglamentarios de juego; y su único triunfo hasta el momento, obtenido gracias a la lotería de los penales, se debió a que Brasil en realidad perdió la contienda solo, al errar todos sus tiros al arco, otro dato que pasará a la historia.
Estas curiosidades nos dicen, sin lugar a dudas, que ningún triunfo se puede dar por sentado, que el fútbol es como la vida, lleno de imprevistos y de variables imposibles de medir, y que las estadísticas y proyecciones muchas veces pueden jugar en contra, al generar falsas expectativas y presiones adicionales.
Por otra parte, también nos recuerdan el estribillo de que en el fútbol cada vez hay menos dinosaurios devoradores de equipos chicos, porque al final de cuentas no importan los colores de la camiseta, sino el esfuerzo y la preparación que se esconden detrás de su juego.






