En sus diferentes intervenciones públicas, particularmente en la firma de un acuerdo para que la empresa estatal China International Trust and Investment Corporation (Citic) invierta en tareas de exploración de litio en el salar de Coipasa, el Presidente boliviano destacó que, para su gobierno, China es un aliado estratégico no sólo por su desarrollo económico y tecnológico, sino porque ambos gobiernos tienen «afinidad política e ideológica». Asimismo, hizo especial énfasis en el interés que existe en Bolivia no sólo de explotar apropiadamente sus recursos naturales, sino fundamentalmente desarrollar una industria nacional basada en ellos.
Por su parte, las autoridades del Banco de Desarrollo chino anunciaron no sólo el pronto arribo de una comisión de expertos y especialistas en todas las áreas, para iniciar acuerdos para la ejecución de proyectos de desarrollo, sino que también se oficializó la apertura de una línea de crédito de 30 millones de yuanes ($us 4,7 millones), libre de interés y por un período de gracia de cinco años entre 2011 y 2016, así como una donación de 60 millones de yuanes ($us 9,4 millones), para la ejecución de los proyectos que se acuerden entre los gobiernos de ambos Estados.
Otros resultados de la visita presidencial al gigante asiático han sido la consolidación del proyecto de construcción y puesta en órbita del satélite Túpac Katari, la declaratoria, por parte del presidente Hu Hintao, de Bolivia como destino oficial del turismo chino y un protocolo de cooperación cultural entre ambos países, además de la entrega al Mandatario del título de Doctor Honoris Causa de la Universidad del Pueblo, en Pekín.
En ese marco, si bien es evidente que China ha asumido plenamente su papel de primera potencia económica mundial, particularmente luego de la reciente crisis estadounidense, y no oculta su interés en los recursos naturales de países como Bolivia, también es clara la posición del Gobierno boliviano en sentido de buscar no sólo socios inversionistas en la exploración y explotación de dichos recursos sino, fundamentalmente, en promover la industrialización de éstos en territorio nacional.
Así, está claro que China se ha convertido en el nuevo ‘hermano mayor’ de los países en desarrollo, con la diferencia de que en esta etapa se evidencian más afanes de potenciamiento y dominio económico que ideológico o político. Corresponde a los ‘hermanos menores’, como Bolivia, aprender a recibir apoyo y cooperación, mas no tutela.






