Una de las problemáticas que acompañó al intercambio de ideas en el cónclave, al que el diario La Razón fue invitado, giró en torno a las alternativas de América Latina frente a este período de transformaciones políticas y económicas.
No cabe la menor duda de que la columna vertebral pasa por la integración regional. Teniendo presente las huellas dejadas por los ya conocidos intentos de integración de las últimas décadas, se planteó un debate sobre los papeles que desempeñan hoy por hoy tanto la Organización de Estados Americanos (OEA) como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
Si se revisa las funciones esenciales de estos organismos, hay que recordar que el alcance de la OEA es hemisférico, y sus prioridades están centradas en temas como la observación electoral, la resolución de crisis o la preservación de los derechos humanos. Esto dicho, su Secretario General ha subrayado que por esas razones no se trata propiamente de una instancia de integración.
Unasur tiene concretamente la misión principal de facilitar la resolución de conflictos. Un ejemplo claro y visible para los países integrantes es la labor realizada durante la crisis boliviana de septiembre del 2008, o las acciones recientes en Colombia y Venezuela. Su misión es evidentemente suramericana. La instancia se convertirá en imprescindible en la medida que mantenga un mecanismo ágil para desactivar tensiones políticas. Sin embargo, y a diferencia de la OEA, sí es un mecanismo de integración y su reciente creación posibilita menor burocracia y más agilidad en su funcionamiento.
Entre sus preocupaciones está la crisis internacional y se han anunciado ya medidas coordinadas entre los ministros de economía y finanzas además de los bancos centrales de los Estados miembros. Quedan en la agenda de prioridades el tema energético e infraestructura en un territorio rico en reservas energéticas, en bosques y producción de alimentos.
Ojalá un logro cercano sea un tratado energético suramericano con la virtud de incorporar de forma hábil las distintas capacidades de los países que forman parte del bloque.
En la lógica comparativa hay quien dice que Unasur es más eficaz en sus acciones debido a la ausencia de Estados Unidos. En todo caso, queda la certeza de que estamos frente a instancias distintas y complementarias en su existencia. Ambas necesarias para el continente en un momento difícil y al mismo tiempo afortunado para la esperada y hoy urgente integración.






