Un estudio del Gobierno Municipal de La Paz determinó que de las 19 marcas de sal que se comercializan en dos de los macrodistritos más poblados de la ciudad (Max Paredes y Cotahuma), solamente seis cumplen la normativa que establece la cantidad de yodo que deben tener: entre 40 y 80 microgramos por kilogramo. Las marcas que aprobaron el examen son: Amadito, Blanquita, Copisal, Perla Andina, Purasal y Universo. El resto tiene un porcentaje menor al estipulado, el caso por ejemplo de La Universal (35%); incluso hay una que no posee nada de yodo: La Reyna.
Si bien la falta de este mineral no es la única irregularidad detectada (también se estableció que algunas empresas o distribuidoras venden el producto con un peso menor al ofrecido), es las más preocupante. En efecto, la falta de yodo afecta seriamente a la salud, pues es la principal causa del bocio (una perturbación en la glándula tiroides), y que repercute en el desarrollo físico y mental de las personas. Los daños más severos de esta perturbación son el retraso mental, el cretinismo y la mortalidad perinatal. Por el bien de la población, es de esperar que se mejore y ajuste el control de los niveles de yodo en la sal; y no sólo para corregir los déficits sino también los excesos, pues éstos también pueden ser dañinos para la salud.






