jueves 11, junio 2026
ANÚNCIATE
SUSCRÍBETE
HEMEROTECA
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
Logo Escape Logo Marcas Logo Animal Político Logo Energías y Negocios
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
La Razón
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
No Result
Ver todos los resultados

Caballo

Sobre la cinta ‘El caballo de Turín’ puede decirse lo mismo: devastadora, fascinante en cada minuto

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en WhatsappCompartir en
Por Ana Rebeca Prada
/ marzo 27, 2013
en Voces

Qué decir del film El caballo de Turín (2011) de Bella Tarr? ¿No es demasiado atrevido arriesgarse a decir algo sobre una obra de arte de la que sólo puede pensarse: es perfecta? El maestro húngaro ha declarado que es la última que realizará (siendo un hombre de sólo 57 años).

La única otra película que he visto es la maravillosa Las armonías de Werckmeister (2000). De Satantango (1994), que aún me toca ver, Susan Sontag dijo: “devastadora, fascinante en cada minuto de sus siete horas” y la vio una y otra vez.

De la cinta de 2011 puede decirse lo mismo: devastadora, fascinante en cada minuto. Tarr toma la famosa historia de Nietzsche en Turín (en el umbral de la locura), en la que el maltrato de un caballo de parte de un cochero hace que el filósofo se abalance hacia el animal y lo abrace por el cuello para luego desmayarse. ¿Qué fue del animal luego de ese desmayo? La película comienza con una larga y hermosa toma del cochero y el caballo volviendo a casa, por un camino en medio del campo solitario. El director nos lleva a ese mundo seco, en el que poco después ya no podrá moverse más el animal.

Se podría retomar la crueldad del cochero en la anécdota de Nietzsche como un principio de lectura. El total de la película se lleva a cabo en la derruida casa de ese cochero, que vive con una hija. El caballo, al no querer moverse, los destina al aislamiento.

Se trata de un par que vive en pobreza extrema: comen una papa al día y desayunan un aguardiente que ellos mismos hacen. La tierra allá afuera se presenta estéril; el viento es persistente, envolvente, total, es el sonido constante de la película. Hay muy poco diálogo: viven en una rutina invariable, deshumanizante, pues no hay variación ni iniciativa posible. La hija es un personaje conmovedor, pues ella viste y desviste al padre paralizado de un brazo, además de realizar todas las tareas de la casa. No hay signo alguno de amor, la única señal de afecto, sintomáticamente, son las pocas palabras de ella al caballo, insistiéndole casi cariñosamente en que coma.

Pasan unos gitanos, escandalosos, alegres, por el terreno, y sacan agua del pozo. La mujer, el padre, salen a espantarlos, a expulsarlos y ellos se van como llegaron, luego de pagar por el poquito de agua que sacaron. Poco después, el pozo se seca. No hay otra más que irse, con algunos bártulos y el caballo acabado. Pero no hay salida posible y luego de un poco de camino, retornan en silencio. Luego adviene la oscuridad. De dónde viene esta oscuridad, pregunta ella. El padre: no sé. La oscuridad viene por algo interior, creo yo: es esa sequedad, esa indolencia, esa vida vivida como repetición, esa devastadora versión de la humanidad reducida a su mínima expresión. El hombre seco, repetitivo, miserable llama a la oscuridad. Y ni siquiera sabe que lo ha hecho.

en tendencia: caballo

Noticias Relacionadas

Preservemos la integración andina en tiempos de tensión
Gonzalo Gutiérrez Reinel

Preservemos la integración andina en tiempos de tensión

Del látigo al decreto: La sombra de ‘Candyland’ sobre Bolivia
Juan Pablo Muñoz Arce

Del látigo al decreto: La sombra de ‘Candyland’ sobre Bolivia

La tijera de Galindo también corto la ética del periodismo
Roberto Méndez

La tijera de Galindo también corto la ética del periodismo

10 años de aporte al Cambio Climático
Christiam Max Cordero Rocha

Cinco retos de la planificación nacional

Verchenko Dmitry Yurievich
Verchenko Dmitry Yurievich

19 de abril: Memoria, verdad y responsabilidad histórica

Transición fiscal responsable en los gobiernos subnacionales
Romer Bello Bernal

Transición fiscal responsable en los gobiernos subnacionales

Noticias más vistas

Plugin Install : El widget de publicación popular necesita JNews - View Counter para instalarse

La Razón, medio de comunicación digital líder en noticias de Bolivia y el mundo, conecta a su audiencia a través de todas las plataformas digitales. Con una sólida presencia en redes sociales, programas de streaming innovadores, y el revolucionario e-paper, nuestro periódico digital inteligente, ofrecemos información confiable, ágil y al alcance de todos.

Síguenos en redes sociales:

Facebook
Twitter
Youtube
Instagram
TikTok
LinkedIn
Twitch
Threads
Whatsapp

Dirección: Colinas de Santa Rita s/n,
Alto Auquisamaña (Galpón de La Razón)
La Paz - Bolivia

Correo electrónico:
[email protected]

WhatsApp:
+591 71560184

© 2021-2025 COMUNICACIONES EL PAÍS S.A (Desarrollo web Arcadia SRL)

No Result
Ver todos los resultados
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Suplementos
    • MARCAS
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto