En este mismo diario recientemente leí una noticia que señala que el “Panel de la Organización de las Naciones Unidas confirma consecuencias alarmantes del cambio climático”. Todos los días, y sobre todo a fin de año cuando la reunión sobre el Convenio de Cambio Climático se acerca, los medios de comunicación, los científicos, universidades y diferentes instituciones tratamos de llegar a la población general con una serie de datos sobre la urgencia de tomar medidas para poder contener el calentamiento en 2Cº adicionales respecto a la temperatura promedio de la Tierra; sobre los efectos perniciosos de los contaminantes orgánicos persistentes; los efectos de los incendios; o el modo de vida poco sostenible que tenemos.
Disparamos datos con la esperanza de que el público en general, la gente “de a pie”, entenderá por qué suena serio y convincente que estamos en medio de una crisis global muy seria; y por tanto, tomará medidas para combatirla. Este camino es el camino de la razón, el camino del pensamiento lógico; y sin embargo, pese al bombardeo de datos, vemos que las cosas siguen igual o quizás peor.
Otro camino, complementario y alternativo, es el camino del corazón, del compromiso que sentimos por cambiar algo porque “creemos” o “sentimos” que debe ser así, no sólo porque nuestra razón lo impone.
El arte tiene ese poder, a través de las pinturas, de la música, de las imágenes, de los colores podemos cambiar nuestra forma de sentir o pensar… Como dicen, muchas veces una imagen vale más que cien palabras. El cine es un arte que condensa y une esos mundos, el de la razón y el corazón, pues cuando está bien realizado tiene la capacidad de unir esos datos fríos, que nos encantan a los científicos, con una nota musical, una imagen, una cara, un testimonio, un color; en fin, con tanto sentimiento que se puede llegar a la gente con mucho más poder.
Deberíamos fomentar más la cultural audiovisual, deberíamos incentivar la creatividad de la gente, para que acciones como TV Cultura o el Festival Internacional de Cine Verde nos llenen de eso, de información útil, y de una imagen que podría tener el poder de cambiar nuestra vida, y por qué no, la vida de quienes están a nuestro alrededor para poder compartir este planeta por mucho, pero mucho más tiempo, de la manera más respetuosa y sostenible posible.






