jueves 11, junio 2026
ANÚNCIATE
SUSCRÍBETE
HEMEROTECA
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
Logo Escape Logo Marcas Logo Animal Político Logo Energías y Negocios
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
La Razón
  • Portada
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Nuestros Productos
    • Marcas
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto
No Result
Ver todos los resultados
La Razón
No Result
Ver todos los resultados

La bomba de Kobane

La extensión del caos a Oriente Próximo (sangre y muerte para millares de civiles) durará décadas.

Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en WhatsappCompartir en
Por Sami Naïr
/ noviembre 2, 2014
en Voces

En Oriente Próximo, “Occidente”, (es decir las tres grandes potencias que han dominado la región: Gran Bretaña, Francia y hoy día Estados Unidos), ha caído en la trampa de sus propias contradicciones. Su estrategia, al terminar la Primera Guerra Mundial, consistió en impedir la formación de Estados-nación seculares, favoreciendo a los nacionalismos étnicos, tribales y confesionales, y, después de la Segunda Guerra Mundial, frente a los Estados que se alzaron en contra de él, apoyó a dos potencias locales de base confesional, Arabia Saudí e Israel.

Una estrategia, en realidad, que se funde con intereses condicionados por la gestión indirecta de los recursos petrolíferos. Esta política suscitó la reacción de grupos de interés militar regionales, comenzando por el nacimiento de la Turquía militar de Ataturk sobre los despojos del imperio Otomano; después, supuso el ascenso del nacionalismo antiimperial y secular árabe, también apoyado en el Ejército (Egipto, Siria, Irak) y, tras la guerra árabe-israelí de 1967 y la destrucción de Irak en 2003, la emergencia de un panislamismo integrista radicalmente antioccidental. La gran paradoja es que siempre se ha apoyado al islamismo en contra de las corrientes seculares y que hoy es este islamismo el que combate a Occidente.

EEUU, que acabó con el Estado secular iraquí, se enfrenta en adelante a este integrismo transformado en Estado (autoproclamado) “Islámico”. Es la prueba, una vez más, de que la gestión del espacio político en Oriente Próximo, basada en las pertenencias identitarias étnicas y confesionales, conduce a la guerra perpetua. Que Arabia Saudí e Israel aparezcan como grandes potencias locales no impide ver su debilidad geopolítica: son fortalezas sitiadas. Sin embargo, en lugar de sacar conclusiones de los fracasos de la confesionalización-tribalización de Oriente Próximo, y apoyar en todas partes, incluido Israel, las corrientes laicas, Occidente ha continuado, imperturbable mente, con la antigua estrategia, al obligar a Irak a adoptar una Constitución étnico-religiosa, y al ver en la Primavera Árabe una llamada a la desaparición “democrática” de los Estados-nación, beneficiando a las confesiones (suníes, chiíes).

Esta equivocación constante es difícil de creer, pues es una estrategia letal para todos los Estados de la región. Ha trastornado Irak, Siria (con la complicidad tribal de la familia El Asad) y ha despertado, con el baño de sangre de Kobane, el antagonismo kurdo-turco. La cuestión kurda es la más temible; afecta a la integridad territorial de tres Estados: Turquía, Siria e Irán. Es una bomba de onda expansiva. Al reabrir militarmente la cuestión kurda, el EI ha jugando maquiavélicamente con las contradicciones de sus adversarios. Sabe que Irán y Turquía defenderán ferozmente sus intereses, incluso frente a Occidente. Con lo cual, según los propios términos de Barack Obama, se ha iniciado una guerra “larga y difícil”. La extensión del caos a Oriente Próximo —sangre y muerte para millares de civiles— durará décadas.

 

en tendencia: BombaKobane

Noticias Relacionadas

Preservemos la integración andina en tiempos de tensión
Gonzalo Gutiérrez Reinel

Preservemos la integración andina en tiempos de tensión

Del látigo al decreto: La sombra de ‘Candyland’ sobre Bolivia
Juan Pablo Muñoz Arce

Del látigo al decreto: La sombra de ‘Candyland’ sobre Bolivia

La tijera de Galindo también corto la ética del periodismo
Roberto Méndez

La tijera de Galindo también corto la ética del periodismo

10 años de aporte al Cambio Climático
Christiam Max Cordero Rocha

Cinco retos de la planificación nacional

Verchenko Dmitry Yurievich
Verchenko Dmitry Yurievich

19 de abril: Memoria, verdad y responsabilidad histórica

Transición fiscal responsable en los gobiernos subnacionales
Romer Bello Bernal

Transición fiscal responsable en los gobiernos subnacionales

Noticias más vistas

Plugin Install : El widget de publicación popular necesita JNews - View Counter para instalarse

La Razón, medio de comunicación digital líder en noticias de Bolivia y el mundo, conecta a su audiencia a través de todas las plataformas digitales. Con una sólida presencia en redes sociales, programas de streaming innovadores, y el revolucionario e-paper, nuestro periódico digital inteligente, ofrecemos información confiable, ágil y al alcance de todos.

Síguenos en redes sociales:

Facebook
Twitter
Youtube
Instagram
TikTok
LinkedIn
Twitch
Threads
Whatsapp

Dirección: Colinas de Santa Rita s/n,
Alto Auquisamaña (Galpón de La Razón)
La Paz - Bolivia

Correo electrónico:
[email protected]

WhatsApp:
+591 71560184

© 2021-2025 COMUNICACIONES EL PAÍS S.A (Desarrollo web Arcadia SRL)

No Result
Ver todos los resultados
  • Opinión
  • Secciones
    • Economía y Empresa
    • Nacional
    • Mundo
    • Ciudades
    • Sociedad
    • Espacio Empresarial
    • La Revista
  • Suplementos
    • MARCAS
    • Energías y Negocios
    • Escape
    • Animal Político
    • Extra
  • La Razón PLUS
  • Contacto