Los estándares internacionales de educación recomiendan que en una universidad el plantel docente que trabaja de manera interina no supere el 15% del total. Esto porque únicamente los docentes titulares pueden garantizar que exista estabilidad y continuidad en los contenidos que se imparten en las clases. Además, quienes gozan de esta cualidad pueden y deben dedicarle más tiempo a esta labor, permitiendo una mejor enseñanza, pero también y sobre todo un mayor seguimiento a los trabajos de investigación, lo que finalmente va a repercutir en una mejor formación para los estudiantes.
A pesar de estas ventajas y de las recomendaciones, en varias de las universidades del país, tanto públicas como privadas, el porcentaje de docentes interinos sobrepasa el 50%, situación que, como se mencionó anteriormente, repercute negativamente en la calidad de la formación.
Según el Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana, las universidades Pública de El Alto (UPEA) y Mayor de San Simón (UMSS) son las que registran un mayor número de docentes interinos, supuestamente por falta de recursos. Sin embargo, previsiblemente estos porcentajes responden en gran medida a una deficiente gestión administrativa, porque al final de cuentas tanto el nivel salarial de los docentes interinos es similar al de los titulares.






