El perfeccionamiento de las impresoras 3D, una tecnología desarrollada por el ingeniero estadounidense Chuck Hull en 1983, está cambiando la forma de producir objetos en el mundo, y en particular aquellos que antes se podían crear únicamente a gran escala y a costos industriales. Por ejemplo, las impresoras 3D permiten hoy que miles de personas con alguna discapacidad puedan acceder a prótesis que en el pasado estaban restringidas solamente a quienes podían cubrir sus elevados costos.
En Bolivia esta tecnología ya está al alcance de la población gracias a la compañía LAB 3D Studio, creada por Mario Alberto Benavides y María Fernanda Calvo, quienes han importado desde Alemania impresoras 3D de última generación que pueden fabricar todo tipo de objetos. Sin embargo, esta pareja decidió especializarse en prótesis para niños y niñas, en particular manos, cuyo costo se encuentra en torno a los Bs 3.500, pero también brazos y piernas; y hoy Brayan Murga, un pequeño de cuatro años que nació con la mano izquierda atrofiada por un mal congénito, se ha convertido en el primer beneficiario de esta compañía, que le entregó de manera gratuita una prótesis que le permite manipular diferentes objetos. Enhorabuena.






