Anomia hace referencia a un estado de ausencia de normas para regular la vida social. Se puede tratar de una ausencia efectiva de las normas o un incumplimiento paulatino de ellas, lo que provoca la sensación de que las leyes no existen.
Carlos Santiago Nino, en Un país al margen de la ley (1992), sugiere una nueva caracterización que la denominó anomia boba. En ese libro Nino trata de encontrar las respuestas sobre las causas del bajo crecimiento económico y social de Argentina, y caracteriza a la anomia boba como una inobservancia de la ley que no favorece a nadie, ni a los responsables de hacerla cumplir ni a sus destinatarios. La anomia boba puede ser provocada no solo por las autoridades, sino también por los destinatarios de la norma, por ejemplo respecto al incumplimiento de simples normas de tránsito que perjudican al tráfico de la ciudad, hasta la contaminación ambiental que la respiramos todos, seamos o no autoridades. En los comportamientos de anomia boba los perjudicados somos todos.
Nino trata de llamar la atención sobre un fenómeno: la no percepción del daño social que genera este comportamiento; por caso, cuando se vende una mercancía adulterada o vencida que posiblemente genere un daño a la salud de los consumidores; o la destrucción de las pocas instituciones construidas en la historia política de un país, generando desconfianza en las mismas, sembrando por ejemplo el rumor de la no seriedad de una institución o acusándola de fraude, comportamiento que solo sirve para derrumbar las prácticas institucionales.
La anomia boba genera una falta de cooperación social necesaria para la construcción de instituciones y de legalidad. La cooperación social es, para Nino, el cemento de la sociedad, y ésta no es posible si las normas destinadas a facilitar la cooperación social son incumplidas de la manera más torpe. Otra manera de generar anomia boba es mediante interpretaciones nocivas de las normas. No debemos olvidar que la norma de Derecho es susceptible de interpretaciones, y la interpretación que genera más daño social que beneficio a la cooperación debe ser también entendida como una forma de anomia boba.
En Bolivia uno de los problemas para encarar una reforma de justicia debe concentrarse en identificar los tipos de anomia boba que se reproducen generando una desconfianza y un sentimiento de injusticia en la población boliviana, la cual no es solo víctima pasiva de la anomia, sino en muchos casos su protagonista. También debe ingresar en la evaluación el crecimiento de la burocracia y de normas sin sentido que se convierten en anomia boba. Entonces no se trata solo de una reforma normativa, sino de una reflexión sobre la calidad de estas normas y los factores que condicionan su cumplimiento.






