Henry Ara juró como Contralor y rompió así ocho años de interinado. Fue elegido por la Asamblea Legislativa Plurinacional luego de un inédito proceso de selección, que anticipa la construcción de una institucionalidad que debería ser consuetudinaria bajo los principios de la Constitución vigente desde 2009.
Al asumir su mandato, la nueva autoridad perfiló los principios sobre los cuales basará su gestión, todos ellos en apego a la normativa de control y para respaldar la agenda de desarrollo que se planteó el Estado hasta el 2025, cuando se cumplan 200 años de independencia.
El saliente contralor, Gabriel Herbas, recomendó a su sucesor ejercer un control con respecto a los objetivos de cada emprendimiento público. “Todos tenemos capacidad (para) ejecutar recursos, de gastar, pero ahora hay que cumplir los objetivos”, remarcó el excontralor.
Bajo este razonamiento, las inversiones ejecutadas por el Estado deberán expresarse en resultados. Éste será un avance clave para la fiscalización, aunque para ello se debe fortalecer la independencia de la Contraloría. El MAS, el Gobierno y los opositores deberán evitar las presiones y garantizar la estabilidad de los especialistas de la institución. Es tiempo de esperar resultados.






