Las redes sociales pueden ser muy útiles para extender las relaciones humanas, difundir datos o emprender negocios, entre muchas otras opciones. Sin embargo, también conllevan riesgos de cuidado, como la difusión de información falsa que puede resultar muy dañina para las personas, las empresas y para la sociedad en general. Pues no faltan individuos inescrupulosos que utilizan estos instrumentos para menoscabar la dignidad de otras personas, o bien para desprestigiar a la competencia, con datos falsos sobre la comercialización de productos tóxicos o dañinos para la salud, por ejemplo. Y muchos usuarios, al compartir estas advertencias, hacen de tontos útiles sin darse cuenta. Ese fue el caso de quienes compartieron días atrás el rumor de que un banco que opera en el país estaba en quiebra, lo que desató la histeria de no pocos clientes que decidieron retirar sus ahorros.
Si se masifican, rumores de este tipo pueden provocar la quiebra de una compañía o incluso afectar al sistema financiero de todo un país. De allí la importancia no solo de identificar y sancionar a quienes impulsan este tipo de ataques, sino también de que la población aprenda a no compartir entre sus contactos datos e información sin sustento, susceptible de dañar ora a una persona, ora a una empresa o a una institución.






