Entre el 1 de enero y el 20 de noviembre, la Fiscalía registró 28.060 casos de violencia contra las mujeres, es decir, 88 al día. En la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) se recibió, en el mismo periodo, 31.500 denuncias.
El dato fue realzado el viernes, al recordarse el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, por la oficina de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Bolivia, que instó al Estado boliviano “a considerar el declarar alerta nacional contra la violencia hacia las mujeres, niñas y adolescentes”.
No es para menos. Las cifras muestran una multiplicación de los casos en que mujeres, de cualquier edad, condición socioeconómica o estado civil, son víctimas de violencia por el solo hecho de ser mujeres o apartarse de la norma impuesta para cada género.
Las estadísticas también muestran casos de varones víctimas de violencia por razón de género, pero los casos no llegan ni al 10% del total de agresiones a las mujeres y, según ha mostrado el reportaje de un diario colega, la mayoría involucran a mujeres que se defienden o reaccionan contra la violencia recibida.
Revertir esta tendencia requiere mucho más que visibilizar el estado de cosas, pasa por un esfuerzo colectivo por educar si no a quienes hallan normal la violencia hacia las mujeres, al menos a sus hijos e hijas, para que sepan que no existe ninguna razón que justifique el daño que se le hace cotidianamente a la mitad de la población humana.






