La elección de una empresa alemana como socia del Estado para industrializar el litio boliviano es un hito relevante para el desa- rrollo del sector. Sin embargo, este avance exige reforzar la capacidad de las instituciones estatales involucradas en el sector y, sobre todo, una renovada manera de gestionar las imprescindibles alianzas con la inversión extranjera.
La explotación del litio ha sido uno de esos grandes anhelos nacionales que se postergaban continuamente, no solo porque el mercado global de ese recurso era pequeño, sino también por las divergencias políticas internas sobre la manera cómo debía ser explotado.
Varias situaciones han convergido para que hoy en día nos encontremos en un contexto muy favorable para el aprovechamiento de las grandes reservas de este mineral, ubicadas en el suroeste del país. El litio se ha transformado en un insumo clave para la pujante industria de baterías para automóviles eléctricos y otros dispositivos tecnológicos. Por otra parte, la política nacional que ha apostado por una fuerte presencia del Estado en toda la cadena y el desarrollo de tecnología en territorio boliviano al parecer ha logrado construir un consenso sociopolítico que respalda las decisiones que se están tomando en este ámbito.
La reciente decisión de elegir a la empresa alemana ACI Systems como socia estratégica del Estado para la industrialización del litio es un paso crucial. También se está avanzando en la construcción de una fábrica de cloruro de potasio, y se debería anunciar pronto el resultado de una licitación para construir una planta industrial de carbonato de litio. Este conjunto de decisiones e iniciativas son indudablemente muy positivas.
Los desafíos para alcanzar los objetivos que se ha propuesto el país en este ámbito serán cada vez más grandes y exigentes. El protagonismo que tiene el Estado en el sector, a nivel de inversiones y gestión, le obliga a fortalecer con urgencia sus capacidades de planificación estratégica, conocimiento del mercado, gestión administrativa y de consolidación de tecnología propia.
Hay que estar listos para participar en negociaciones complejas con actores económicos de escala global. No es suficiente el voluntarismo ni los buenos deseos, se precisa una gestión cada vez más sofisticada, que entienda las necesidades de mercados en constante evolución.
Igualmente, para alcanzar el éxito en este rubro hacen falta alianzas sólidas con empresas e inversores extranjeros, los cuales deben aportar recursos, tecnología y conocimiento de mercados. La alianza con la empresa alemana elegida esta semana es crucial en ese sentido. Cabe ahora hacer todo lo posible para que funcione adecuadamente y eficazmente, pensando en que a partir de esta experiencia podríamos ampliar este conocimiento e institucionalidad a otras áreas del negocio.






