Aunque hasta hace muy pocos meses las autoridades de gobierno insistían en que la presunta presencia de emisarios de cárteles extranjeros del tráfico de droga y otros crímenes no era más que una especulación, el Viceministro de Defensa Social, del Ministerio de Gobierno, ha reconocido que en el país están operando personas vinculadas a al menos seis grupos delictivos.
Según la autoridad, la Unidad de Inteligencia de la Policía ha establecido un plan de seguimiento a integrantes de los grupos Primer Comando de la Capital (PCC), Comando Vermelho (CV), ambos de Brasil; de los cárteles colombianos de Medellín y del Norte del Valle; y de los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. Se informó también que la actividad de los emisarios de estas organizaciones data de hace aproximadamente tres años, lo mismo que la de cinco clanes familiares de Perú y tres de Paraguay que actúan en el país de forma esporádica.
El viceministro afirmó que actualmente “se trabaja con Brasil; tenemos policías bolivianos en el lado brasileño y viceversa, lo que ayuda a procesar la información de forma inmediata”; y agregó que se pretende incrementar el número de oficiales de enlace entre ambos países. Lo propio ocurrirá, anunció, con Perú, cuyas autoridades policiales se reunirán con las bolivianas en los próximos días.
Las actividades de los grupos delictivos transnacionales en Bolivia incluyen “recaudar dinero a través de atracos, secuestros y otros delitos para capitalizarse”, dijo el viceministro. También se sabe que los clanes familiares peruanos operan en la zona fronteriza del norte boliviano, en la Amazonía, desde donde envían en aviones droga a Brasil. En el caso de las bandas paraguayas, lo que se conoce es que importan marihuana al país y cometen atracos en la zona fronteriza.
Los cárteles colombianos tienen presencia a través de personas que establecen negocios en Bolivia para lavar dinero, según descubrió meses atrás la Policía. Las organizaciones criminales mexicanas también realizan “inversiones” en el país, presumiblemente con el fin de blanquear capitales mal habidos.
Los grupos delincuenciales brasileños son más notorios, pues sus actividades incluyen aparatosos asaltos, como el recientemente ocurrido en un puesto fronterizo de la Armada, en Pando, de donde robaron armamento; o el asalto a un coche blindado de transporte de valores cerca de Roboré, en 2017, además de otros robos y secuestros.
El viceministro ha mostrado un panorama preocupante, pues incluso si Bolivia no fuese más que un territorio de paso para la cocaína que va de un lado a otro del continente, es evidente que la inseguridad que acompaña las operaciones delictivas de estas organizaciones criminales afecta a toda la sociedad, y lo peor es que en muchos casos los criminales asociados a ellas tienen mejores recursos que la fuerza pública.






