El 1 de octubre, la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, desestimó la demanda boliviana para que Chile negocie una salida soberana al océano Pacífico en favor del país, en procura de reparar parcialmente el gran daño provocado a Bolivia hace 139 años en la Guerra del Pacífico (1879). La cobertura de algunos canales privados de televisión que enviaron a sus periodistas hasta Holanda es valorable, pero aún resta mucho por hacer para informar sobre este tema trascendental para los bolivianos.
Pensé que iban a instalar pantallas para observar este acontecimiento como ocurre con algunos partidos de fútbol de la selección, pero este no fue el caso, a excepción de la plaza Murillo. Por ejemplo, en la Av. Mariscal Santa Cruz de La Paz había unas cuantas banderitas bolivianas… En la plaza San Francisco habilitaron una pantalla que suele utilizarse para difundir propaganda, pero sin audio. ¿De quién dependía hacer una buena cobertura? Supongo que del Gobierno Municipal, ¿o estoy equivocado? En la Plaza del Bicentenario, adyacente al monoblock de la UMSA, no hubo ninguna transmisión. Pensé que el principal ente educativo superior del país participaría mediante algunas de sus carreras, como Derecho o Comunicación Social, para informar más acerca del derecho internacional y las relaciones internacionales.
La lectura del fallo de la Corte de La Haya comenzó a las 09.00 hora boliviana, con la lectura de los párrafos más importantes. Finalmente el dictamen favoreció a Chile, al descartar, por 12 votos contra tres, los argumentos del equipo jurídico boliviano. La CIJ sostuvo que Chile ha tenido la predisposición de negociar, pero no cuenta con ninguna obligación para hacerlo. Llama la atención que los argumentos bolivianos no fuesen aceptados. ¿Qué paso? ¿Nos aplazamos jurídicamente? Se constata que no hay jueces internacionales imparciales. Se sabrá en algún momento cómo influyó en esta sentencia el lobby de Chile con las grandes potencias, como EEUU y su desequilibrado Presidente, en fin. Incluso oí decir que es probable que Chile haya pagado a los 12 jueces para obtener una sentencia a su favor. Todo es posible, el mundo jurídico internacional también es sobornable.
Son varias las lecciones aprendidas. Por primera vez un presidente indígena, Evo Morales, tuvo el coraje de demandar jurídicamente al Estado chileno por los permanentes escamoteos políticos en el diferendo marítimo. La solicitud internacional permitió que nuestro reclamo centenario se conozca mundialmente. A nivel nacional, en algunos sectores no se sabe con precisión en qué consistió la demanda boliviana; muchos han creído que el fallo negativo de la CIJ cierra nuestras posibilidades de acceder al mar, cuando no ocurre tal cosa.
Es tiempo de evaluar y de hacer una autocrítica respecto a la estrategia tomada; incluso de hacer cambios en las instituciones que participaron en este proceso. También es preciso trazar nuevas estrategias hacia adelante. El pueblo chileno, sobre todo sus sectores progresistas e indígenas, están dispuestos a escuchar y apoyar nuestra causa. Lo cual supone reforzar los lazos de hermandad y solidaridad mediante la diplomacia de los pueblos (hoy más necesaria que nunca). A la vez será importante actuar en el plano diplomático; es decir, desde una perspectiva real y efectiva. ¿Qué más se debe hacer? No bastarán las relaciones diplomáticas entre los Estados, sino también entre sus ciudadanos, y por supuesto, hay que reforzar nuestra incidencia en organismos internacionales a nivel jurídico, multilateral, bilateral y político. Hay mucho por hacer, no hay que empezar de nuevo, sino seguir la senda abierta. Mama qhuchhan kutkatayasiñakatixa wali irnaqaskakiñasawa.
* Aymara boliviano, doctor en Estudios Culturales Latinoamericanos y docente en la UMSA.






