Los primeros días de este nuevo año no solo estuvieron marcados por accidentes y hechos de violencia, sino también por al menos dos hitos científicos espaciales de gran relevancia. Por un lado, nos referimos al sobrevuelo, desde el martes en la madrugada, de la sonda New Horizons de la NASA en torno al objeto más lejano que jamás haya visitado un artefacto humano: Ultima Thule. Se trata de un cuerpo celeste de aproximadamente 30 kilómetros de diámetro ubicado a 6.400 millones de kilómetros de la Tierra, en el cinturón de Kuiper, la región donde se forman los cometas que orbitan alrededor del Sol más allá de Plutón.
Además del valioso desarrollo tecnológico que ha hecho posible este viaje interestelar, con los datos recabados de Ultima Thule los científicos esperan entender mejor el origen de la vida y los principios generales de la formación de los planetas, pues se cree que los cometas pudieron haber sembrado los componentes químicos primordiales de los seres orgánicos en la Tierra como los aminoácidos.
El otro hito espacial fue el alunizaje de la sonda china Chang’e-4 en uno de los volcanes de la cara oculta de nuestro satélite, el jueves anterior. El hecho de que nunca antes ningún aparato humano se haya posado en el hemisferio lunar que permanece oculto a la mirada de los humanos le otorga un aura romántica a esta misión, la cual contribuirá, al igual que la sonda New Horizons de la NASA, a recabar importantes datos sobre la Luna y el origen de los planetas en nuestro sistema solar.






