La constante incursión de las mujeres en oficios tradicionalmente masculinos es un indicador de profundas y saludables transformaciones en la sociedad boliviana, que poco a poco, y no sin algunas resistencias de parte de los varones, comienza a cambiar prejuicios y estereotipos de naturaleza sexista.
Es el caso de la creciente población de mujeres conductoras, que trabajan detrás del volante de toda clase de vehículos, desde taxis hasta camiones de alto tonelaje, pasando por buses y minibuses. En Santa Cruz de la Sierra, una iniciativa surgida hace un año, el “Móvil Rosa”, una compañía de radiotaxis conformada únicamente por mujeres conductoras, ha dado un paso más y es la base para la Asociación de Transporte de Mujeres al Volante de Santa Cruz, organización de tipo sindical que ya tiene el visto bueno de la Federación de Transportistas 16 de Noviembre.
Como cualquier asociación de tipo sindical, la organización de las mujeres conductoras se propone entre sus objetivos ayudar a sus afiliadas a lidiar con los trámites propios del oficio, incluyendo la compra del SOAT y otros beneficios laborales. Pero también se propone, además de replicarse en otras ciudades del país, una serie de iniciativas orientadas a mejorar la prestación del servicio de transporte y, sobre todo, brindar apoyo y cobertura institucional a sus afiliadas. Se trata de un importante paso en el empoderamiento de las mujeres, aunque también cabe esperar que no adopte las peores prácticas de sus pares varones.






