Suele ser corriente observar en las carreteras del país buses atestados de pasajeros cuyos conductores acostumbran a manejar a grandes velocidades, además de cometer otras imprudencias como invadir el carril contrario en zonas de riesgo por la falta de visibilidad.
Recientemente un incidente de esta naturaleza fue registrado por una persona que grabó a un bus de la empresa Bolívar que adelanta, a gran velocidad, a un tráiler en un lugar prohibido de la carretera Cochabamba-Oruro, y que estuvo a punto de chocar de frente contra un camión que venía en sentido contrario. Gracias a esta filmación, que se masificó en las redes sociales, el chofer fue detenido el martes, sindicado por conducción peligrosa.
Este hecho viene a recordarnos que la imprudencia de choferes como el que suscita este comentario le cuesta la vida cada año a decenas de personas y deja heridas a muchas más. Ese fue el caso por ejemplo de los 63 heridos y de las 35 personas que fallecieron en dos accidentes protagonizados por buses en carreteras del país tan solo en enero. De allí que urge insistir en la necesidad de que las empresas de buses incorporen mecanismos en sus motorizados como controladores de velocidad vía GPS para asegurarse de que los choferes no conduzcan con exceso de velocidad o en estado de ebriedad; y que las autoridades correspondientes se aseguren de promover y controlar la instalación de este tipo de artefactos.






