Dos diputados de oposición, desde hace poco vinculados a la alianza Bolivia Dice No, presentaron un proyecto de ley orientado a establecer normativamente la obligatoriedad del debate en los procesos electorales. El propósito es que todos los candidatos a la presidencia y vicepresidencia debatan entre ellos acerca de sus correspondientes plataformas programáticas.
No es la primera vez que los debates electorales, o su ausencia, son objeto de atención público-política. La premisa es que una condición para participar en democracia, en especial en elecciones, es que la ciudadanía tenga amplio acceso a información sobre las opciones en disputa (candidaturas, organizaciones políticas, programas de gobierno). Es el ideal del voto informado.
En la democracia boliviana, la experiencia de controversia programática entre los actores políticos es débil y episódica. Hay memoria de algunos debates electorales importantes, pero la deliberación no está arraigada en la cultura política. Así, preocupa que desde hace más de una década no hayamos tenido debates con la inclusión de todos los candidatos presidenciales.
¿Debatir por ley? El citado proyecto busca que el candidato Morales esté obligado a participar en un encuentro convocado por el TSE. Algunos voceros del MAS-IPSP ya lo descartaron. Dicen que Evo debate todos los días con las organizaciones. Claro que lo más provechoso para el electorado será siempre que todos los candidatos contrapongan públicamente sus visiones de país y de gobierno.






