Según estimaciones del Programa de Naciones Unidas para la Lucha contra el Sida (ONUSIDA), el año pasado murieron aproximadamente 770.000 personas por causa del sida, un tercio menos que en 2010. Este significativo avance deviene en gran medida gracias a la ampliación del uso de retrovirales, cada vez más eficientes, para tratar esta enfermedad, especialmente en el sur y el este de África, la región más afectada por este mal.
Por caso, de acuerdo con el informe de ONUSIDA, de las cerca de 38 millones de personas infectadas con VIH y que conocen su estado serológico, el 62% (23,3 millones) tiene acceso a retrovirales. En cuanto a la región, siempre según la misma fuente, el número de muertes por esta causa se ha reducido en un 16% en la última década. Sin embargo, no todos los países latinoamericanos han registrado avances en esta materia. De hecho, en Bolivia, Guatemala, Paraguay y Uruguay estos porcentajes se han mantenido o se han incrementado.
En el caso del país, este rezago se debe a que apenas el 35% de la población infectada con VIH tiene acceso a retrovirales, el porcentaje más bajo de Sudamérica junto a Paraguay, bastante menor respecto a otras naciones como Brasil, México o Perú, en los cuales el 60% recibe tratamiento. Urge, en este sentido, redoblar esfuerzos para ampliar esta baja cobertura, que condena a la muerte a cientos de personas infectadas con VIH-sida, y a la vez impide contrarrestar el avance de esta peligrosa enfermedad.






