El país no está preparado para lidiar con las nevadas. Se trata de una verdad de Perogrullo evidente no solo en el campo, cuyos cultivos y animales de pastoreo se encuentran desguarnecidos frente a las heladas y granizos, sino también en las ciudades y carreteras. Clara prueba de ello son los numerosos accidentes que se han registrado en los últimos días en las vías que unen el occidente del país. Bastaron cuatro días de intensas nevadas para que vehículos pesados y livianos perdieran el control por culpa del hielo en estas carreteras, dejando al menos seis heridos y daños materiales de consideración.
Para evitar accidentes de este tipo, en países en los que las nevadas son algo corriente se suelen aplicar medidas más allá de cerrar las carreteras, como nos limitamos a realizar por estos lados. Por ejemplo, se esparce sal en las vías congeladas, lo que contribuye a derretir el hielo. Aunque esta práctica también deteriora el asfalto, por lo que suelen ser necesarias reparaciones después de la época fría.
Respecto al campo, no sobra recordar que en otras regiones se acostumbra cultivar productos agrícolas bajo un dosel de árboles en combinación con plantas nativas. Este método, conocido como agrosilvicultura, vuelve a los cultivos mucho más resistentes ante un clima extremo, además de necesitar menos agua y muy pocos o ningún pesticida. Esto porque los árboles fungen como barreras naturales, sirven como fertilizantes y reducen la erosión por viento y agua. Hablamos de estrategias sencillas que deberían ser replicadas por estos lados.






