Propios y extraños saben que el sexo vende, y muy bien. Por esta razón, no pocos profesionales inmersos en el mundo del marketing y la publicidad han buscado la manera de sacar réditos a esta premisa, con anuncios de corte sexual protagonizados por mujeres esculturales con poca o ninguna ropa; o de manera más sutil, dejando un poco más de espacio para la imaginación, pero siempre a partir de estereotipos femeninos y masculinos de belleza bastante acentuados. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, este tipo de publicidad ha sido cuestionada por los movimientos feministas. Lo que a su vez ha impulsado normas en diferentes regiones para regular la publicidad sexista. Y Bolivia no ha querido mantenerse al margen.
A pesar de ello, cada cierto tiempo se difunden propagandas de este tipo. Tal es el caso de la bebida Ron Cola, de Cuba Libre, cuya marca de presentación desde su ingreso al país han sido mujeres con curvas exuberantes semidesnudas. No obstante, con la aprobación, en marzo de 2013, de la Ley 348, que en su Art. 7 restringe la “violencia mediática y simbólica”, tuvo que eliminar su “logo”. Sin embargo, cada cierto tiempo vuelve a “sus orígenes”. Por ejemplo, días atrás instaló dos gigantografías en sendas avenidas de Cochabamba en las que una mujer desnuda publicitaba su producto. Por lo cual, la empresa Opal Ltda. deberá pagar una multa de Bs 5.000 y podría enfrentar un proceso judicial por ser reincidente. Quizás con ello comprenda al fin que la publicidad sexista no solo denigra a las mujeres al cosificarlas como objetos sexuales, sino que además promueve la violencia de género.






