De acuerdo con la FELCC, en El Alto existen al menos 178 pandillas, repartidas en los 14 distritos que conforman esa urbe. Y si bien no todas se dedican a actividades delictivas, la gran mayoría (hasta el 80%, según un estudio de 2016), ha cometido algún tipo de delito.
Una de las particularidades de estos grupos que más les preocupa a las autoridades es que algunos estarían conformados por niños de 10 o más años. Esto debido a que los pandilleros estarían reclutando miembros cada vez más jóvenes para aprovechar que hasta los 13 años los adolescentes no pueden ser imputados en caso de cometer algún delito; y aquellos que tienen entre 14 y 18 años se benefician con un régimen especial merced al cual solo deben cumplir un quinto de las penas máximas por cualquier crimen.
Junto a los factores tradicionales que explican la expulsión de los miembros de un hogar (problemas de disfuncionalidad o desintegración familiar, pobreza y violencia intrafamiliar), las nuevas tecnologías de la información y la comunicación estarían incidiendo en el crecimiento de las pandillas. Esto porque las redes sociales facilitan y refuerzan el contacto entre los jóvenes. Además, internet estaría profundizando la frustración entre las nuevas generaciones, incapaces de satisfacer las expectativas que les genera el hecho de crecer recibiendo una avalancha de estímulos sin precedentes.
Tomando en cuenta todos estos factores, urge encarar la problemática de las pandillas con un enfoque integral, que apunte a resolver la falta de oportunidades entre los niños y jóvenes más vulnerables de la sociedad.






