Días atrás, un niño de tan solo 12 años intentó quitarse la vida en el municipio paceño de Huarina, asentado a orillas del lago Titicaca. El acoso y agresiones que ha sufrido de manera regular por parte de sus compañeros de colegio, además de enterarse de que iba a perder el año escolar, habrían motivado esta decisión extrema. Pero afortunadamente su hermano de 10 años lo encontró justo cuando atentaba contra su vida y logró salvarlo, descolgándolo de la soga con la que se había amarrado. Actualmente el menor se encuentra restableciéndose en el Hospital del Niño de La Paz.
Si bien los suicidios entre menores de edad son algo esporádicos, los especialistas alertan que estos hechos se han incrementado en los últimos años. Esto debido en cierta medida a la llegada de las redes sociales, pues estas plataformas habrían potenciado el alcance y la intensidad del bullying. De allí que sus efectos pueden ser demoledores para la salud mental y emocional de los niños y adolescentes, especialmente cuando el acoso ocurre de manera sistemática y por tiempos prolongados.
Por ello, urgen medidas contra esta problemática creciente, que deviene en gran medida por la formación que hoy en día reciben muchos niños y niñas en sus hogares, cuyos progenitores, por indolencia y/o para ahorrase malos ratos, no les ponen límites; o si lo hacen, no se preocupan por hacerlos respetar. De allí la importancia de impartir valores en los hogares, enseñándoles a las nuevas generaciones a respetar las normas de convivencia y tener consideración hacia los demás.






