A diferencia del año pasado, este 2019 los trabajadores asalariados del país no gozarán de un segundo aguinaldo. Esto debido a que, según estimaciones del INE, entre julio de 2018 y junio de 2019 el PIB del país creció un 3,38%, por debajo del porcentaje establecido para activar este beneficio adicional: 4,5%. Según explicó el INE, este menor crecimiento del PIB respecto a años anteriores se debe principalmente a una menor demanda de gas, en torno a un 30%, por parte de Brasil y Argentina. Lo cual habría mermado la actividad hidrocarburífera en el país.
Este factor detrás de la contracción del PIB nacional pone en relieve uno de los factores más cuestionados detrás de la lógica del segundo aguinaldo, el hecho de que el crecimiento de las actividades económicas de un país no es homogéneo, vale decir, que algunos sectores crecen más que otros. Sin embargo, a pesar de ello el pago de un aguinaldo adicional, cuando la economía se expande más allá de los 4,5 puntos porcentuales, recae sobre los hombros de todos los sectores que forman parte del sector formal de la economía. El cual, como bien se sabe, alcanza a únicamente el 30% de la población económicamente activa del país.
De allí que sería deseable evaluar una mejor manera de repartir la riqueza en periodos de bonanza, de tal manera que se alcance a toda la población y no se ponga en riesgo la sostenibilidad de las empresas e industrias que por alguna razón registraron un bajo crecimiento o incluso pérdidas durante un mismo periodo de prosperidad para otros sectores.






