Momento constitutivo es una categoría desarrollada por el pensador boliviano René Zavaleta Mercado en la que se trata de dar cuenta de aquel momento en el que las cosas empiezan a ser lo que van a ser por un largo tiempo. Es decir, cuando se estructuran formas de vida social, económica y política que se han de desplegar por un largo tiempo, hasta que llegue un nuevo momento constitutivo. Entonces, se trata de un momento de articulación de saber-poder y subjetividad.
La estrategia de Zavaleta consistía en recorrer la historia hasta encontrar un cambio estructural que daba cuenta del presente en que vivimos, entonces rastreaba las causas que producían este momento constitutivo a partir de la revisión histórica, de los procesos políticos que lo puedan explicar. Entonces comprendía que hubo un momento constitutivo anterior que había entrado en crisis.
En la idea de Zavaleta de lo que es un momento constitutivo se encuentra presente una manera, una forma específica de articulación del Estado y la sociedad, también llamada forma primordial, es decir una articulación de procesos económicos y políticos duradera.
Un ejemplo. Zavaleta consideraba que un momento constitutivo fue la revolución de 1952, debido a que ésta (re)configura un determinado modelo de estructuras y de formas de vida social que se desplegaron por un largo tiempo. La revolución no solo generó transformaciones en la noción de ciudadanía o en la tenencia de la tierra, sino que generó las bases, muchas veces inconscientes, de cambios y transformaciones en la intervención política de la población.
Entonces una manera de analizar la historia puede ser buscando estos momentos constitutivos, estos momentos en los que se genera una manera de articulación de las relaciones de poder en una sociedad determinada.
Los momentos constitutivos están relacionados con procesos políticos específicos, es decir procesos de organización de la sociedad civil, de movilizaciones sociales, de territorializaciones y desterritorializaciones, de articulación de discursos, como formas y modos de representar y politizar las crisis y conflictos que llevan a la generación de un momento constitutivo. Los procesos políticos deben ser pensados no coyunturalmente, sino como procesos de larga duración que determinan la acción política particular, que constituyen sujetos políticos que posiblemente no eran visibles antes.
Esta estrategia me parece la más plausible para dar cuenta de las transformaciones del Estado. Desde mi comprensión el Estado no es algo. No es una cosa. El Estado es una estructura de relaciones de poder que se materializa en determinados momentos y actos. Lo hace con mucha fuerza y deja una huella, una marca, una manera en la que se articula institucionalidad, legalidad y legitimidad.
Farit Rojas Tudela es abogado y filósofo.






