Se dice que antes y durante la pandemia, deliberaban en la Casa del Pueblo junto a su líder, el científico Mohammed Mostajo, que llegó arropado por supuestos sesudos estudios y su relación con la hija de la Presidenta. Pero nos abandonó apenas se supo que debía ser incluido en las investigaciones de la estafa de los 170 respiradores españoles que, desde mediados de mayo, no funcionan. Los Sabios forman un “Comité Científico”, que nunca se enteró que esa compra no solo estaba viciada de corrupción, sino que era inútil.
El Comité Científico, cada vez que se habló de culminar el proceso electoral, nos aterrorizó con el crecimiento apocalíptico de la pandemia. Pontificaban desde los medios: la gran contaminación será en agosto, será en septiembre, será en octubre. Pero no se enteraron que las que realmente multiplicaban eran las farmacias con los precios de las medicinas básicas que el Ministerio de Salud sugirió como tratamiento del COVID-19 en sus dos primeras fases. No se supo que pidieran control a las farmacias, será por eso que a casi seis meses de la pandemia no existe control de precios. Pero tampoco se enteraron que ante la gran demanda que ellos mismos anunciaban, podría haber escasez y no hicieron nada para evitarla.
No se les ocurrió que un hospital COVID con menos de 50 camas y otro con menos de 100, para un millón de habitantes (un 5% puede necesitar internación hospitalaria, dicen los expertos), colapsarían en un dos por tres y rechazan enfermos hace cuatro meses. Ni se les ocurrió la compra de tests o pruebas. Uno de ellos me dijo que son muy caras y que podrían haber llegado a costar $us 32 millones. Y para no dejar dudas de su inteligencia que ve al resto como alta expresión de la estupidez, me dijo que Perú es uno de los países que más pruebas aplicó y más contagios tiene, porque la prueba no mata el virus.
Los Sabios del Comité Científico tampoco se enteraron que hospitales del Complejo de Miraflores, como el del Tórax, están más de dos meses cerrados, primero por contagio de su personal, luego porque no se hizo la desinfección y ahora porque deben atender enfermos de COVID. Pero eso está en veremos porque no les pagan una deuda superior a los Bs 2 millones. Tampoco instruyeron previsiones para evitar que los sospechosos de contagio estén horas en filas frente a las filiales de la Caja de Salud, en la calle, sufriendo por su situación y convertidos en espectaculares focos de contagio. Ni que en la administración pública se obliga a los enfermos contagiados a tramitar por horas su baja médica. Y que se les obliga a volver al trabajo así no tengan el certificado negativo de haber superado la enfermedad. Y menos se les ocurrió, pese a sus cálculos terroríficos de muertes, que el cementerio, como los hospitales, iba a colapsar y seis meses después se sigue buscando otro lugar para los entierros.
Nuestros Sabios hacen campaña contra las elecciones y contra el dióxido de cloro, pero no se oponen a que se pague con seis meses de adelanto el aguinaldo para la población más sensible, cuando sobre todo los bancos estatales tienen dos tercios de su personal enfermo, lo que alarga las filas y el contagio. Tampoco tomaron previsiones contra la escasez de oxígeno medicinal cuya importación, por algo fue autorizada el 30 de julio, días antes de los bloqueos. Porque son Sabios no actúan solos, tienen Ministros, Comité de Emergencia Nacional, Comités Departamentales, los Sedes y un largo etcétera de colaboradores.
Freddy Morales es periodista.






